Hoy
Llevamos 20 años aquí. La oficina nunca se mudó. La filosofía tampoco: no engañar, mantener la palabra, cuidar al cliente, y promover solo lo que tenga certeza jurídica.
No hemos cerrado un solo día.
Padre e hijo
Yo crecí en España. Desde los diez años cruzaba el Atlántico solo, cada verano, para estar con mi papá en Playa. En vez de dejarme de vago, me puso un maestro de programación y diseño. Los veranos eran de aprender lo digital; las tardes, de verlo vender.
"Lo que Homero hace mejor que yo: 100% lo digital. Todas las redes, todos los sistemas, todas las nuevas aplicaciones — las maneja al 100."
Hoy trabajamos juntos en la misma oficina. Él trae el oficio de toda una vida, la red de desarrolladores y el criterio que no se aprende en ningún curso. Yo traigo la tecnología: los sistemas, la data, la inteligencia artificial aplicada a encontrar y evaluar propiedades.
"Estoy abierto al cambio si es para mejorar. Si la agencia tiene que cambiar todo, que se cambie todo. Lo que no cambia son los valores."
Seguimos siendo una empresa familiar en el sentido más literal: mi papá desayuna cada mañana con mi abuela antes de venir a la oficina. Y cuando arrancamos un proyecto grande, ella y mi tía van al terreno a pedirle permiso al lugar. Nos ha ido muy bien así.


















